Aguinaldos y licencias preocupan a empresarios a los que la Intendencia no paga hace meses

El inicio del mes de diciembre encuentra a muchos empresarios que no ocultan su preocupación por lo que significa el tener que hacer frente a pagos de sueldos, aguinaldos y licencias cuando tienen para cobrar valores que les adeuda la Intendencia de Salto desde hace varios meses.

O sea, se trata de los proveedores del gobierno departamental que han planteado esa inquietud a la gremial que los nuclea (el Centro Comercial e Industrial de Salto), generándose días atrás una reunión entre directivos de la misma y de la comuna a efectos de considerar la situación.

Esta realidad es la que se desprende de la consulta realizada por LA PRENSA al presidente del CCIS, Atilio Minervine, quien sin ocultar su preocupación, se manifestó algo optimista en cuanto a que las soluciones lleguen antes del cumplimiento de los vencimientos que tienen los empresarios con sus proveedores y con sus empleados.

Voluntad pero sin recursos

Minervine fue concreto al señalar que hay quienes no tienen capacidad para sostener una situación durante la cual no percibe lo que ha comercializado a la Intendencia pero a su vez debe cumplir con sus obligaciones, así como también están aquellos que ya no tienen capacidad de crédito para salvar el momento que en muchos casos no tiene fecha fija de solución.

“Nosotros mantuvimos contactos con la Intendencia para plantear esa realidad así como lo que es la falta de iluminación y el mal estado de las calles”, dijo para hacer hincapié en que “en cuanto al atraso en los pagos, tenemos una comisión que se ocupa del tema y ante el requerimiento de algunos socios preocupados por la demora en cobrar, se concretó la reunión días atrás con representantes de la comuna”.

“Recibimos la expresión de voluntad para solucionar la situación pero que el tema del Fideicomiso les lleva mucho dinero al tiempo que se está recaudando menos ya que hay menos trabajo y la gente posterga el pago de los tributos, así como los comercios ven disminuido su movimiento, mientras que se incrementa la informalidad lo que socaba la rentabilidad del comercio establecido”.

Controles y perspectivas

No estuvo ausente en el diálogo la alusión de Minervine a lo que fueron las inspecciones de Ancap “visitando los comercios para determinar quienes eran sus proveedores”, recordando que “ello se suma a lo que hace el BPS y la DGI que provoca malestar por lo que implica moralmente ya que siempre se concurre al comercio instalado y aunque es sabido que hay que cumplir con las obligaciones, nadie controla el comercio informal que ocupa espacios públicos, que al cabo es lo mismo que hace la Intendencia”, agregó Minervine.

En lo que hace a las perspectivas de movimiento comercial con miras a las celebraciones de fin de año, el entrevistado planteó su moderado optimismo porque la gente siempre hace gastos extras, más allá del incremento de los montos de las obligaciones que hay que cumplir”.

Por otra parte reconoció que “a nivel de las tarjetas hay muchas promociones que facilitan y abaratan compras, lo que puede ser un motivo para el mayor movimiento también”.

“Por su parte los comerciantes están abocados a realizar ofertas diversas para que el movimiento de los próximos días abra perspectivas más positivas para lo que luego serán dos meses de bajas en las ventas”, agregó.

Predomina la ansiedad

Un aspecto abordado en la entrevista con Minervine pasa por el mal estado de calles de la ciudad y de algunos caminos del interior “y hay mucha gente que manifiesta que a veces no tiene deseo de pagar la patente por el mal estado de las calles que provoca roturas en los vehículos, a lo que no son ajenos los pequeños productores que para el transporte de la producción deben hacer gastos extras para reparar los desperfectos que sufren sus vehículos”.

“La caminería está en mal estado y muchas veces se ven los impactos turístico, social y económico”, haciendo referencia a “aquellos trabajadores que se desplazan en motos y las rompen debido a esa situación, por lo que no solo estamos hablando del sector empresarial”.

En definitiva “hay mucha ansiedad por los aspectos mencionados, más allá de la voluntad que han manifestado los representantes de la Intendencia, pero estamos hablando de perspectivas sin que se pueda hablar de seguridad alguna en cuanto al cumplimiento”.

Fuente: La Prensa

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