Por Germán Coutinho.

En el pasado mes de octubre, fueron aprobados dos proyectos de ley, donde se denomina a dos escuelas de Salto con el nombre de ilustres ciudadanos hijos de nuestro Departamento, a la Escuela N° 33 de Pueblo Biassini con el nombre “Rita Cincunegui de Biassini” y a la Escuela N° 105 de la ciudad de Salto que ahora se denomina “Pedro Benito Solari”.

Apolonia Rita Cincunegui Arruti nació el 9 de febrero de 1902, en 1916 contrajo matrimonio con Don Sandalio Biassini. En 1927 el matrimonio adquiere el campo donde hoy se encuentra actualmente un centro poblado rural como lo es Pueblo Biassini. Rita fue una excelente maestra, tanto en su casa impartiendo cursos por correspondencia y en UTU, así como también llegando a recibir niños y jóvenes víctimas de vulnerabilidades familiares, educándolos igual que a sus propios hijos.

Dentro de la gran actividad que tuvo esa familia, construyeron un edificio para la escuela y otro para la alcaldía, además donaron los terrenos para UTE, OSE, MEVIR y la comisaría, también fabricaron los ladrillos para las primeras 54 viviendas, entre otros aportes de características invalorables para el desarrollo de la zona.
Rita fue un ejemplo de mujer pujante, dedicada al desarrollo de su poblado e inspiradora de generaciones sucesorias.
Por su parte, Don Pedro Benito Solari nació en Salto el 11 de marzo de 1904, siendo un decidido impulsor de la educación pública y un ciudadano que dejó huella en el Departamento. Fue un gran trabajador, visionario y emprendedor.

A temprana edad debió abandonar sus estudios sobre Ingeniería Civil en Montevideo, por la repentina muerte de su padre y hacerse cargo de la economía familiar.
Desde ese entonces vislumbró el potencial de nuestras tierras para su aprovechamiento y explotación, generando puestos de trabajo y riqueza para la región.

Dentro de su legado estarán las nuevas tecnologías que trajo desde Estados Unidos, siendo de gran aporte para el país con métodos que hasta el día de hoy se siguen utilizando.
Apostó por la colocación de nuestros productos en el mercado exterior, llegando así a exportar frutas frescas a Europa, algo que todavía continúa vigente.

Fue propulsor de la tradicional Fiesta de la Citricultura que se celebraba año a año luego de las cosechas, presidió Comisiones de apoyo a la agricultura, la Comisión Honoraria del Hospital de Salto y la Comisión Honoraria Pro-aeropuerto.
Corresponde destacar a estas dos grandes personas que nacieron y vivieron por su Salto, con un aporte invalorable para las futuras generaciones y donde cada uno desde su ámbito es un orgullo para toda la sociedad salteña.
Este homenaje es un merecido acto de justicia a dos hijos de nuestra tierra.

Personas como ellos han hecho grande a este Departamento y corresponde tenerlos siempre presentes, por sus aportes y por esos valores que los guiaron y nos deben guiar a nosotros en estos nuevos tiempos, sabiendo que cada uno desde su lugar puede continuar haciendo a Salto el mejor lugar para vivir.

Columna diario CAMBIO

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