Cuidar a un hijo es una de las tareas más reconfortantes de la vida, pero también de las más duras. El paso de bebé a niño suele ir acompañado por un ligero alivio por parte de los padres, que no precisan estar las 24 horas del día pendientes de lo que hagan. No obstante, cualquier despiste puede jugar una mala pasada.

Si no que se lo pregunten a Lisa Tschirling, una joven madre de Pensilvania (EEUU) que estaba realizando sus tareas de un día cualquiera cuando de repente su hijo la llamó para avisarle de que su hermanita tenía ‘algo’ pegado en el pelo. Ese algo resultaron ser más de un centenar de juguetes Bunchems, unas pelotitas que tienen una especie de velcro para poder engancharse entre ellas y crear construcciones y figuras.

Cuanto más tocaba el pelo, más pelotas salían
Cuanto más tocaba el pelo, más pelotas salían Lisa Tschirlig Hoelzle / Facebook

Cuando Lisa vio el panorama no sabía ni cómo reaccionar. Cuanto más tocaba el pelo de su hija Abigail más pelotas veía y cuando buscó información en Internet encontró que había varios casos como el de su hija y todo apuntaba que la solución pasaba por cortarle el pelo. “Sugerían usar acondicionador y aceite vegetal para aflojarlos pero eso lo hizo peor y la despeinó más. Salieron como unos 10 más. Antes de que me diera cuenta, eran la una de la madrugada y Abigail no podía mantener los ojos abiertos. Me acosté con su cabeza en mí para que no se enredaran más”

La mañana siguiente, cargada de paciencia, se dispuso a sacar uno por uno todos los juguetes a medida que también le iba arrancando parte del cabello a su hija. Tras 20 horas de trabajo entre los dos días logró quitarlos todos y luego necesitó otra hora más para acondicionar los pelos de Abigail y desenredar los nudos.

El resultado final es excelente teniendo en cuenta el drama inicial.

lavanguardia.com

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