Cuando los tiempos pasan uno mira con perspectiva algunas cosas y las observa diferentes o al menos con una mayor comprensión de los hechos ocurridos en ese momento. Y esa situación no escapa a la política y a sus protagonistas.


Durante un tiempo determinado de la historia, uno observa, analiza y vivencia ciertas cosas que pasaron, donde compartió o no la acción desarrollada por un gobernante o por un político opositor, donde combatió el accionar de determinado gobierno o criticó la manera de hacer y de decir de algún dirigente o líder político.


Pero quizás con el paso de los años trate de comprender el porqué de esas acciones, porqué esas personas decían lo que decían y actuaban de una manera que por lo general quizás no compartimos, pero de quienes con el paso del tiempo terminamos aprendiendo algo.
Así ha sido la historia del Uruguay, signada por grandes personalidades políticas que a su manera y en su tiempo han dejado un legado importante para las generaciones que vienen, han transmitido sus valores y han manifestado su forma de pensar en forma clara y con ello nos han marcado el camino.


Así fue Aparicio Saravia, Luis Alberto de Herrera, Wilson Ferreira Aldunate, Héctor Gutiérrez Ruiz, pero también Líber Seregni, Zelmar Michelini, Luis Batlle Berres y el mismísimo Jorge Batlle, quienes pasan a ser personalidades políticas del Uruguay, de todos los tiempos, que están por encima de banderías políticas y de nichos partidarios.


Son personas que nos legaron un mensaje de unidad, de trabajo, de sacrificio, de amor a la Patria y de profundo sentimiento democrático y de libertad, el que nos enarbola a todos bajo una misma bandera, el Pabellón Nacional.


Desde siempre el Partido Nacional ha proclamado a esos grandes hombres y los ha evocado sintiendo que son quienes han construido la historia del Uruguay, donde los ciudadanos de hoy no nos reconocemos con identidad política sin tenerlos a ellos como nuestros inspiradores, para seguir construyendo cada día, en el acierto o en el error, el país que todos queremos.


Por eso, la partida de Jorge Batlle nos hace tener un momento de homenaje y recordación a hombres y mujeres que lucharon desde sus trincheras sin bajar los brazos, queriendo lo mejor para su pueblo y transmitiendo valores profundamente caros para los principios de libertad y democracia que todos cuidamos y valoramos con orgullo.


Gracias a gente como ellos es que el Uruguay de hoy es un país del cual todavía podemos sentirnos orgullosos, donde todos salimos a la calle y más allá de nuestras diferencias podemos mirarnos a la cara y dirimirlas con ideas, diálogos y un apretón de manos.
Ese es el país que nuestras personalidades políticas nos legaron y es el que seguiremos impulsando en honor a ellos y por el bien de nuestros hijos.


¡Viva la Democracia! ¡Viva la Patria!

Columna Diario Cambio

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