Una turbonada, que duró pocos minutos, azotó Piriápolis esta tarde y dejó como saldo un apagón, decenas de árboles caídos, calles cortadas y una escuela y varios hogares sin techo. «Es un golpe arriba de otro», dijo a El Observador el intendente de Maldonado, Enrique Antía, que se dirigía a esa ciudad al momento del contacto telefónico. La turbonada, a diferencia de lo ocurrido en Dolores meses atrás, no dejó como saldo personas heridas.

Además de las cuadrillas municipales y de las dos dotaciones de Bomberos disponibles para trabajar en las calles de la ciudad, un grupo de militares del Batallón de Ingenieros de Laguna del Sauce se trasladó hasta Piriápolis para ayudar especialmente a liberar las calles que están cortadas debido a la caída de árboles. «Tenemos árboles caídos por toda la ciudad», dijo a El Observador el oficial ayudante Bruno Pereyra del destacamento de Bomberos de Piriápolis.

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Según informó Subrayado, el anemómetro de la Prefectura de Piriápolis marcó 180 kilómetros por hora antes de partirse por velocidad del viento.

Según Antía, a diferencia de los vientos que azotaron a ese departamento la semana pasada, este martes los daños no fueron solo en la costa sino que se dieron también dentro de la ciudad.

Como consecuencia, se volaron los techos de la escuela Nº52, dijo a El Observador el concejal vecinal Carlos Fuentes, y del gimnasio frente a la Terminal de Ómnibus. Por otra parte, hubo decenas de árboles caídos y varias cuadrillas de la comuna fueron convocadas para retirarlos de las calles y permitir circular a los vehículos.

«Fueron cinco minutos. Quise salir de mi casa y el viento me tiró para adentro», relató Fuentes.

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Para el departamento de Maldonado rige una alerta amarilla por fuertes vientos y tormentas.

El Instituto Uruguayo de Meteorología emitió este lunes sobre las 18 horas una alerta naranja para mañana martes, por los mismos eventos, que regirá durante todo el día y presentará vientos fuertes con rachas de hasta 120 kilómetros por hora.

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Enrique Antía, se trasladó hasta Piriápolis para ver de primera mano las consecuencias que dejó la turbonada.

«El viento se hizo irresistible. En la terminal de ómnibus arrancó 300 metros de techo, algunas de las chapas aparecieron a cuatro cuadras, y menos mal que no lastimó a nadie porque son chapas galvanizadas que volaron metros y metros. No hubo desgracias personales, los funcionarios se metieron para adentro de los baños. También huno 10 o 12 comercios que terminaron con los vidrios rotos», dijo el jerarca municipal en diálogo con El Observador.

Antía calificó lo ocurrido en la tarde del lunes en Piriápolis de «mala liga», ya que se trata del tercer evento vinculado con el clima que afecta al departamento.

«Parece que también tenemos líos en balneario Buenos Aires. Ahora estamos con los directores de Obras y Tránsito escuchando a los vecinos que nos estaban contando. Hay un poco de confusión, pero hay mucho voluntario», dijo Antía mientras recorre Piriápolis.

 

Fuente: El Observador

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