La Justicia dispuso el procesamiento de un montevideano que estafó al menos a diez personas al inscribirlos para un falso curso de despachante de Aduanas que se llevaría a cabo en Paysandú. El hombre, de 22 años, fue aprehendido cuando estaba en un hotel en Salto, adonde se había dirigido con igual finalidad.
La maniobra fue puesta al descubierto a raíz de la denuncia realizada por una señora de 39 años que se presentó en la Unidad de Investigaciones e indicó que el pasado 21 de diciembre había concretado el inicio de un curso de Gestión Aduanera y Comercio Exterior que se extendería hasta abril.
La publicación, donde se ofrecía el curso, había sido vista a través de las redes sociales y medios de comunicación. Según indicaba el anuncio, el curso pertenecía a la Escuela Técnica de Montevideo del Instituto Nacional de Educación (INAE). Para acceder al curso, se debería abonar, contado o en cuotas, la suma de cinco mil pesos.
Interesada en capacitarse, la señora entabló comunicación con un hombre, cuyo número de celular figuraba en la publicación, quien le informó que el inicio del curso sería en una institución con local por calle Leandro Gómez. Hasta allí se dirigió la denunciante en varias ocasiones, pero nunca encontró persona que supiera respecto al curso.
Ahondadas las investigaciones, personal policial se entrevistó con responsables de la institución, estableciéndose así que dicho salón no había sido rentado. En el marco de las averiguaciones, surgieron otros damnificados por la maniobra detallada, por lo que se resolvió la aprehensión del sospechoso a fin de indagarlo al respecto.
FUE DETENIDO EN SALTO
Una vez reunidas las pruebas necesarias, la Policía sanducera estableció que el sujeto, de iniciales C.I.G.A., se encontraba hospedado en un hotel de Salto. En coordinación con la Policía  y con colaboración de efectivos de dicha Jefatura se procedió a la detención del sujeto cuando se hallaba descansando en una habitación del hotel.
Consultado sobre su ocupación, dijo que era vendedor del INAE y que su jefe –el director de ventas– le ofreció vender vía telefónica un curso de despachante de Aduanas en Paysandú. Accedió a la oportunidad laboral y obtuvo entre ocho y diez interesados. Asimismo, dijo que las personas se comunicaban al celular de la empresa y su trabajo consistía en explicarle a la gente en qué consistía el curso y las formas de pago. Agregó que para acceder a un cupo, había que pagar una seña de 500 pesos. Dicho pago se realizaba mediante AbitabNet a un determinado número de cuenta que estaba a su nombre. Luego, el primer día de clase, el alumno debería abonar el resto del importe. O bien, ofrecía la posibilidad de hacerlo en cuatro o cinco pagos posteriores.
En la tercera semana de diciembre, recibió a los alumnos en un local céntrico, explicó la modalidad del curso, hizo entrega de folletería y obtuvo los pagos correspondientes, bajo firma de contrato con el interesado. Luego les explicó que el curso comenzaría en enero.
Indagado sobre el dinero recolectado, correspondiente a la suma de 50.000 pesos, aseguró habérselo entregado a su jefe bajo recibo.
MODIFICÓ LOS FORMULARIOS
Proseguidas las actuaciones, la Policía indagó a un hombre de 31 años, dueño de la empresa privada de educación, quien a la vez formuló denuncia contra uno de sus empleados por haber modificado los formularios de inscripción. Dijo que su empresa es un instituto de enseñanza donde venden cursos descentralizados para todo el país, tales como instalación y mantenimiento en refrigeración y aire acondicionado; repostería, confitería, gastronomía y reparación de celulares.
Sobre su funcionario, el gerente dijo que trabajaba junto a él desde marzo del año pasado. Lo hizo siempre como vendedor y su trabajo fue calificado por su empleador como “impecable”.
Sin embargo, le llamó la atención que a mediados de noviembre, en una oportunidad en la que tenían que viajar a Tacuarembó, el joven no fue. Y otras veces le pedía para llevar a su novia a los viajes. Incluso, a fin de año, su empleado le comentó que se quería comprar un auto porque un tío le había regalado 2.500 dólares.
Consultado, el dueño de la empresa observó que varios formularios realizados por el denunciado no son los originales: son fotocopias adulteradas de los formularios originales, ya que les falta toda la parte superior que detalla el número de RUT de la empresa, su logo y un número de identificación correlativo, entre otros detalles. Lo mismo ocurrió con los recibos de cobro que son fotocopias de los de su empresa, los que asegura fueron llenados por C.I.G.A. La Justicia dispuso el procesamiento con prisión de C.I.G.A., por un delito continuado de estafa.

Fuente ; ElTelegrafo

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