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Por Cecilia Eguiluz (Senadora).

Exposición en el Senado.

Señor presidente: queremos referirnos nuevamente a un tema que venimos reiterando desde hace bastante tiempo y que tiene que ver con el profundo centralismo que hay en nuestro país en muchos temas que son tremendamente sensibles.

No hace mucho, hablábamos de la inexistencia de refugios para personas indigentes, para personas en situación de calle, en la mayoría de los departamentos del interior, dato que está confirmado. Hace pocas horas leímos que el Mides piensa duplicar el cupo de camas que tenía disponible el año pasado. Ante esa noticia, nos surgen dos sentimientos: por un lado, que ojalá nuestro país no tuviera que tener personas en situación de calle y que existieran estos refugios y, por otro lado, si hay necesidad nos parece bien que se duplique ese cupo. Pero, ¿qué sucede? No se puede duplicar la cifra cero. La duplicación de la que se habla solo abarca la zona metropolitana, y de nuevo el resto de los departamentos del interior quedan sin solución porque la cifra cero –reitero– no se puede multiplicar, y en los departamentos del interior es cero la cantidad de refugios que hay para esas personas. Además, la mayoría de los departamentos no tienen comedores. Son sus organizaciones sociales las que están viendo –de la misma forma que lo hicieron el año pasado y el anterior– cómo resolver el problema de mucha gente, porque el Estado permanece omiso a la solución de estas  situaciones.

Lo decimos con propiedad porque es así, porque hemos advertido esta realidad desde hace bastante tiempo y observamos que continúa agravándose. Creo que ninguno de quienes estamos aquí ni quienes nos gobiernan desde el Poder Ejecutivo quieren que ocurra lo que al final termina ocurriendo: que durante el año mueren muchas de estas personas por los fríos intensos o porque no han tenido la posibilidad de alimentarse, a lo que se suma y se agrega el problema de las adicciones. Que tiene mucho que ver, también con este tipo de circunstancias.

Leímos, asimismo, que esto se venía coordinando con la Intendencia de Montevideo. Sería fantástico que también se pudiera coordinar con todas las intendencias del interior, también, porque sabemos que tienen la capacidad de hacerlo. Hace bastante tiempo que venimos planteando que tiene que haber un desarrollo descentralizado de los recursos para atender a todos los uruguayos en forma equitativa, sin importar dónde vivan, porque el territorio es uno solo.

Por último, leímos algo que, si no fuese tan dramática la situación de las personas que no tienen dónde quedarse cuando el frío arrecia, sería gracioso: la nueva teoría de los sillones y la indigencia. Realmente creemos que hay que tener más seriedad al tratar estos temas. Puedo asegurar que en el interior hay indigencia y no tiene nada que ver con los sillones; supongo que lo mismo pasa en la capital del país.

Nosotros  queremos nuevamente exhortar a las autoridades a través de este medio –lo hicimos por escrito y cada vez que convocamos a las autoridades a este respecto– para que podamos, en todo el país, ser tratados con igualdad, y que esa igualdad implique que todos tengamos las mismas posibilidades y que esas posibilidades impliquen que nos traten a todos con los mismos derechos. Creemos, señor presidente, que se trata de un tema de derechos humanos que debe ser entendido por todos. Las nuevas corrientes en derechos humanos ponen el foco justamente en los individuos, sin importar el territorio ni cualquiera de las diferencias que tengamos.

Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada al Mides, al Congreso de Intendentes y a las juntas departamentales de todo el país, incluida –obviamente– la Junta Departamental de Montevideo, más allá de que el tema no le competa específicamente a ella.

Muchas gracias.

 


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