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Por Germán Coutinho.

En las últimas horas tomábamos conocimiento de una triste noticia, el fallecimiento de una gran salteña como lo ha sido María Irene Olarreaga Gallino.

Hoy, desde estas líneas, queremos recordar y destacar su aporte a la cultura y a todo el Departamento de Salto.

Nació el 18 de setiembre de 1920 siendo la hija única de Narciso Olarreaga Pelegrín y María Gallino Solari. Contrajo matrimonio con Luis Armstrong, viviendo hasta 1954 en Uruguay 1067 hasta que en 1963 deciden donar esa casa al patrimonio público e instalar allí un Museo de Bellas Artes y Artes Decorativas. Así se concretó el 8 de diciembre de aquel año durante la administración de Armando Barbieri, quien presidía el Consejo Departamental de Gobierno.

Su gesto a favor del pueblo de Salto no se redujo solamente en concretar la donación de esa hermosa casa céntrica de nuestra ciudad, sino que desde siempre mantuvo una gran preocupación por el mantenimiento del edificio y por el funcionamiento del Museo. Promovió la creación de una comisión que lo administra, integrada por un grupo de salteños amantes de la cultura, procurando que este no fuera un depósito de arte, sino que realmente fuera una demostración viva de la cultura, con actividad y renovación permanente, expresada en la organización y distribución de las obras en las diferentes salas.

El 5 de octubre de 1999 ese edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional y el 4 de diciembre de 2003, durante la administración del Intendente Eduardo Malaquina, se designó al Museo con el nombre de la benefactora.
Durante nuestro gobierno consideramos que existían sobrados méritos para la declaratoria de Ciudadana Ilustre, sentíamos que era un justo reconocimiento por su permanente apoyo a la cultura del departamento por más de medio siglo. Enviamos la iniciativa a la Junta departamental y la misma fue aprobada por la unanimidad de los ediles el 3 de diciembre de 2013.
A 50 años de aquella donación, el pueblo de Salto pudo rendirle homenaje a esa gran mujer que fue María Irene Olarreaga Gallino, quien durante prácticamente toda su vida estuvo al servicio del departamento que la vio nacer.

Hoy le volvemos a rendir homenaje desde estas sencillas y humildes palabras, homenaje que ampliaremos en el Senado de la República, porque con personas generosas como ella lo fue, es posible tener un Departamento como el que tenemos. Son ejemplos a seguir, son los modelos de personas a valorar y recuperar, son los caminos a imitar, porque sin ninguna duda, con personas como María Irene nos vamos a asegurar siempre una sociedad con valores para seguir luchando por un presente y un futuro mejor.

Hasta siempre. Muchas gracias.


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